Federico García Lorca: σα σήμερα πριν 80 χρόνια…

Federico García Lorca (1898/1936) ποιητής που ανήκει στη «Γενιά του 27».

 

Η ακριβής ημερομηνία θανάτου δεν είναι γνωστή, θεωρούμε όμως ότι πεθανε στις 18 Αυγούστου του 1936, σα σήμερα πριν 80 χρόνια…

 

 

Τραγούδι του καβαλάρη

Κόρδοβα
Μακρινή και μόνη.

Πουλάρι μαύρο, φεγγάρι μεγάλο,
κι ελιές στο δισάκι μου.
Ακόμη κι αν ξέρω τους δρόμους
εγώ ποτέ δε θα φτάσω στην Κόρδοβα.

Απ’ τον κάμπο, απ’ τ’ αγέρι,
πουλάρι μαύρο, φεγγάρι κόκκινο.
Ο θάνατος με κοιτάζει
απ’ τους πύργους της Κόρδοβας.

Αχ, τι μακρύς δρόμος!
Αχ, το άξιο πουλάρι μου!
Αχ, ο θάνατος με περιμένει,
πριν φτάσω στην Κόρδοβα!

Κόρδοβα.
Μακρινή και μόνη.

Federico García Lorca, 1924

Μελωποιημένα ποιήματά του, η επιλογή είναι του Daniel Rodríguez
http://dnco.blogspot.gr/2016/08/canciones-desde-lorca.html?m=1

Το τραγούδι που ακολουθεί έχει το ίδιο τίτλο με αυτό που μετέφρασα αλλά δεν είναι το ίδιο.

https://lambrounatasa.wordpress.com/2015/08/15/poesia-y-musica-generacion-del-27-garcia-lorca-ignazio-sanchez-mejias/

Mapuches o araucanos

Mapuches, la cultura que sobrevivió

En la América Latina del período precolombino hay muchas diferentes e interesantes civilizaciones. La mayoría de estas hoy en día han desaparecido. Sin embargo, hay algunas que han sobrevivido tanto la conquista española como el paso del tiempo.

La cultura mapuche o araucana es originaria del este de los Andes (Pampas) y se divide en diferentes etnias como los picunche, los pehuenche y los huilliche (De Pando Villaroya: 48).

Los mapuches vivían en grupos nómadas sin conexión entre sí y elegían su ulmen (jefe superior) y su toqui (jefe de guerra). Los límites entre los clanes se llamaban butalmapu. La familia era la relación más fuerte aunque practicaban la poligamia. Su lengua (mapuche o mapudugnum) era, y sigue siendo, un idioma rico, agradable al oído y con cierta musicalidad[1]. Su economía se basaba en la agricultura; cultivaban patatas, legumbres, maíz; conocían el uso de canales para el regadío y domesticaban llamas para utilizar su carne y lana; utilizaban el quipu con fines aritméticos y mnemotécnicos. Por lo que se refiere al arte, no eran muy hábiles; se dice que su cerámica era tosca y carecía de decoración. En cambio, eran competentes en los trabajos de platería y en la talle de una especie de poste totémico (rewe). Sin embargo, tenían gran tradición con la música tradicional y religiosa.

Los mapuches eran panteístas y animistas. Los machi (brujos, chamanes) jugaban un papel importante en su vida. Tenían muchas diferentes divinidades: Aka-Kanet, el dios protector de la raza, Auchimalge, la diosa de la Luna, Cuecubi, el diablo y Pillan que era el Dios Supremo.

Los mapuches solían vivir en armonía con la tierra y el medio ambiente, por ejemplo cortaban leña de árboles caídos y no de los que podían tener otro uso, no intervenían con el orden natural y el equilibrio, o sea, respetaban su entorno[2]. La cita “Gracias a la tierra, yo existo” representa su filosofía de vida[3].

Cabe mencionar que los mapuches son uno de los pocos pueblos que resistieron ante todo tipo de conquista, desde los pueblos invasores hasta los españoles; la conocida Guerra de Arauco es el conflicto entre los araucanos y los españoles[4]. La obra teatral de Lope de Vega (1562-1635) “Arauco Domado” es un episodio de esta guerra[5].

Hoy en día, el pueblo mapuche sigue viviendo en los Andes y resistiendo todo tipo de invasión moderna, tratan de mantener su tradición y su lengua y están orgullosos de haberlo logrado[6].

Cito:

KALLFV PEWMA MEW

Ñi Kallfv ruka mu choyvn ka ñi

tremvn wigkul mew mvley

wallpaley walle mu, kiñe sause

kamapu aliwen

kiñe pukem chi choz aliwen rvmel

tripantv mu kiñe antv allwe kochv

ulmo reke

ka tuwaymanefi chillko ta

pu pinza

rvf chi kam am trokiwiyiñ, kiñe

rupa kvnu mekey!

 

SUEÑO AZUL

La casa Azul en que nací está

situada en una colina

rodeada de hualles, un sauce

nogales, castaρos

un aromo primaveral en invierno

-un sol con dulzor a miel de ulmos-

Chilcos rodeados a su vez de picaflores

que no sabíamos si eran realidad

o visión: ¡tan efímeros!

 

Elicura Chihuailaf (Fragmento de su poema Sueños Azules leído en V Festival LEA junio de 2013).

[1] Como prueba de la musicalidad cito un poema moderno al final del tema.

[2] Elicura Chihuailaf, discurso del poeta mapuche, V Festival Lea de Atenas 19 -6-2013.

[3]  http://aix1.uottawa.ca/~jmruano/araucodomado.pdf.

[4] Elicura Chihuailaf, discurso del poeta mapuche, V Festival Lea de Atenas 19 -6-2013.

[5]  http://aix1.uottawa.ca/~jmruano/araucodomado.pdf.

[6] Elicura Chihuailaf, discurso del poeta mapuche, V Festival Lea de Atenas 19 -6-2013.

Bibliografía

De Pando Villarroya, J. L., Diccionario de culturas americanas. Madrid: Pando Ediciones, 1993.

 

 

“Arauco domado”, 20-10-2013:

http://aix1.uottawa.ca/~jmruano/araucodomado.pdf

Elicura Chihuailaf, discurso del poeta mapuche, V Festival Lea de Atenas 19 -6-2013.

 

 

 

 

 

Η κληρονομιά του Γκάμπο

 

Το εξώφυλλο από τη συλλογή με μικροδιηγήματα του Ojos verdes Ediciones.

Μία συλλογή από 197 μικροδιηγήματα εκ των οποίων το ένα είναι δικό μου. Τα διηγήματα της παρούσας συλλογής έχουν ως θέμα ή έμπνευση τον αγαπημένο Gabriel García Márquez.

 

 

Mi microrrelato, La historia de la cándida Eréndira con las alas y de Ulises con los cuernos, en la publicación de Ojos verdes Ediciones.

Η συλλογή στο:

http://ojosverdesediciones.com/producto/el-legado-de-gabo/

Gloria Fuertes

H Gloria Fuertes (Μαδρίτη 1917/1998) ήταν ποιήτρια και συγγραφέας παιδικής λογοτεχνίας.

Μια φωνή τρυφερή και όμορφη. Σα σήμερα 28/7/1917 γεννήθηκε. Θυμήθηκα μερικά δικά της ποιήματα.

 

 

 

 

 

 

Τις φωτεινές νύχτες,
λύνω το πρόβλημα της μοναξιάς του είναι.
Προσκαλώ το φεγγάρι και με τη σκιά μου είμαστε τρεις.

 

 

Αυτοκτόνησε
το άγαλμα του δικτάτορα.
Το άγαλμα ζούσε στο κέντρο της λιμνούλας.
Μια νυχτιά μ’ αγέρα
το άγαλμα όρμησε στο νερό.
Το άγαλμα του δικτάτορα
Πέθανε πνιγμένο.

Μόνο στους γλάρους έλειψε.

 

 

Ναυτικός δίχως πατρίδα
ναυαγός δίχως πανί
ορφανός από λιμάνι
πλοίο δίχως τιμόνι.
Τριγυρισμένος από νερό και διψασμένος
τριγυρισμένος από ψάρια και πεινασμένος
τριγυρισμένος από κύματα και δίχως χαιρετισμούς
τριγυρισμένος από δολάρια και γυμνός.
 

 

 

 

 

 

 

Literatura de la postguerra

Una larga dictadura, censura y   “peculiaridades literarias”

 

La literatura española de la posguerra está marcada por la guerra civil y la dictadura que sigue. La producción literaria resulta algo “peculiar”, puesto que las repercusiones, tanto políticas como sociales, son obvias en las obras del período. Sin embargo, dicha peculiaridad no yace en la originalidad o en la singularidad de la producción, sino en el hecho de que, a pesar de que hay una multitud de obras semejantes, unas destacan y otras no, unas llegan a ser conocidas y otras se quedan en la ignorancia completa. La violencia, el lenguaje durísimo y el tono desarraigado son rasgos principales que caracterizan la producción. Asimismo, hay obras con color romántico y con cierto lirismo. Por supuesto, no todas las obras alcanzan el mismo éxito, pero de todos los géneros hay unas que destacan.

Históricamente hablando, el período abre con la sangrienta Guerra Civil (1936-1939) y sigue con la larga dictadura del general Francisco Franco (1939-1975) la cual se puede dividir en tres etapas. La primera (1939-1950) es la etapa “azul” con la represión y el retroceso económico. La autarquía, la caída de la producción y las duras condiciones de vida son elementos característicos de esta primera etapa. En la segunda etapa (1951 – 1960), los acontecimientos más importantes son el pacto con los EE.UU., la entrada en la ONU y las rebeliones interiores. El desarrollo económico mejora el nivel de vida lo que es evidente en la sociedad. Desde 1957 empieza cierto cambio económico con los “opusdeístas” y los tecnócratas que tratan de salvar el país de la quiebra. Ese desarrollo económico (inversiones extranjeras, aumento del turismo) sigue durante la última etapa (1961-1973). La Ley Orgánica y el giro en la actitud de Franco (paso de la neutralidad a la no beligerancia) son incidentes importantes del período. En 1966 se promulga la ley de prensa e imprenta y en 1975 muere Franco y asciende al trono Juan Carlos I (1975-2014). Un poco más tarde, en 1978, se convoca el referéndum para la ratificación de la Constitución. Un año después (1979) la victoria de UCD inicia la bipolarización y tres años después (1982) el triunfo socialista de PSOE es una realidad.

A causa de esa situación, España se escinde en dos partes: falangistas y republicanos. Dicha escisión se ve claramente en la literatura también, puesto que cada grupo trata de difundir su propio modelo cultural, y eso no significa sólo la propaganda de los falangistas, sino también el mensaje que quiere transmitir la Iglesia. José María Pemán (1897-1981) con su Poema de la Bestia y el Ángel (1938) destaca por su conservadurismo, su nacionalcatolicismo que “constituye una visión poético-católica del antagonismo ente el Bien y el Mal” (Tuñón de Lara, 1991: 562). Asimismo, Agustín de Foxá (1903-1959) está vinculado a la Falange (colaboró en la redacción del himno falangista Cara al sol) y, consecuentemente, sus obras tienen ese aspecto propagandístico. En este punto, huelga mencionar la estrecha relación entre la propaganda falangista y la censura. Tanto la propaganda como la doble censura (del régimen y eclesiástica) obstaculizan la libertad de creación y expresión e imponen una parálisis mental que los autores, a veces, no pueden superar.

Al otro lado yace la revista Espadaña, arma de los que se oponen al régimen. La aparición de la revista en el año 1944, coincide con la publicación de la Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre (1898-1984) e Hijos de la ira de Dámaso Alonso (1898-1990), lo que inicia un período de poesía realista, comprometida. En la misma línea destaca José Hierro (1922-2002). Sus rasgos principales son su irracionalismo (Tierra sin nosotros, 1947) y su lucha existencialista dentro de un combate metapoético (Cuanto sé de mí, 1957): “No tengo miedo nombraros / ya con vuestros nombres…” (“Nombrar perecedero”), (Barrajón, 1991: 122, 123, 201). Por último, sobresale, también, el antifranquista César Ballester (1944) que nos ofrece una obra llena de dolor (“Por mi niñez herida, en el 44…”) y cariño (“Hay palabras que al beso resucitan…”). La luz y el lirismo palpitan de manera sosegada en su poesía: “El poema es la luz…/ cuando de brusco y bronco el negro ya es vejez, / ya es silencio, amor mío, ya es invierno.” (Ballester, 1983: 12, 62, 106). Generalmente hablando, la poesía del período no nos ofrece frutos de mayor importancia y eso parece una contradicción, una “peculiaridad”, ya que a través del verso los creadores podrían pasar mensajes secretos y simbólicos más fácilmente.

Sin embargo, la gran eclosión la contemplamos en la narrativa. El realismo social encuentra su máximo representante en Camilo José Cela (1916-2002), el “camaleón” literario[1]. Cela, desde una época muy temprana, compone versos con influencias de Pablo Neruda (1904-1973) y Rafael Alberti (1902-1999). Pero, la consagración llega con La familia de Pascual Duarte (1942), una novela tremendista que expresa la violencia y la inquietud del período. El lenguaje rígido, el humor negro, los personajes marginados y la exageración son sus rasgos principales. Pascual es un antihéroe picaresco (forma autobiográfica) que relata su vida con “huellas neonaturalistas”[2]. El determinismo en la obra es obvio en “…defectos todos ellos que… hube de heredar…” (Cela, 1998: 38). Por otro lado, la escena brusca del asesinato de la madre da escalofríos de muerte: “No tenía más que echarme sobre el cuerpo y acuchillarlo… ¡Dios, qué ajenos están siempre los asesinados a su suerte!… Pensé cerrar los ojos y herir… herir a ciegas es como no herir.” (Ibídem, 176, 178).  La novela “constituyó un verdadero escándalo literario”, según García López (García López, 2009: 742); en otras palabras, constituyó una “peculiaridad”: excesiva violencia dentro de una dictadura-impulsora de crueldad, pero también dentro de una censura que permite poca libertad de expresión[3].

Destacada posición en la producción de Cela tienen los libros de viajes los cuales ofrecen cierta singularidad para la época. A continuación siguen unos títulos de una lista muy extensa:

  • 1948, Viaje a la Alcarria
  • 1965, Viaje a USA
  • 1986, Nuevo viaje a la Alcarria
  • 1990, Galicia.

El primero de esos libros es el más conocido. Es un libro de lenguaje sencillo, depurado, pero de gran lirismo en las descripciones y por eso, se utiliza como libro de textos en colegios y universidades. Los libros de viajes, tradicionalmente, se narran en la primera persona por el protagonista. Cela utiliza la tercera persona en su relato, lo que diferencia Viaje a la Alcarria de los demás libros de viajes.

Sin lugar a dudas, el magnum opum de Cela es La colmena, una novela de estructura abierta, sin argumento, ni desenlace. Se trata del vaivén sin fin de unos trescientos personajes que relatan sus vidas amargas, pero dentro de una técnica fotográfica, como instantáneas. Las peripecias quedan fragmentadas e incompletas (¿qué pasa con Ventura y Julia? ¿La policía encuentra al verdadero asesino de doña Margot?), o a veces se interpolan. El café “La delicia” de doña Rosa es el espacio principal de la novela, es un café típico en Madrid. Por lo que se refiere al tiempo de la obra, podemos decir que la novela abarca unos tres días de la década de los 40; el autor no sigue una narración lineal, puesto que hay muchos saltos cronológicos que crean una sensación de confusión alrededor de los sucesos.

En palabras del mismo autor: “La colmena es una novela de la ciudad,… Madrid, en una época cierta,…está escrita en lo que los gramáticos llaman presente histórico,… es una novela reloj…sin héroe, en la que todos sus personajes,… viven inmersos en su propia insignificancia.” (Villanueva, 1994: 220). Es verdad que se trata de una novela de ciudad, con un protagonista colectivo, porque, como podemos entender, su autor quiere ofrecernos esa visión colectiva: una historia sin argumento y un protagonista cubierto bajo la vaguedad de lo colectivo en el cual cada lector puede reconocer a sí mismo. El tiempo usado nos da un tiempo colectivo, un “eterno ahora” (Ibídem, 221).

La verdad es que en La colmena no contemplamos una belleza estética (visión amarga y cruda). Cela, por lo general, mezcla el esteticismo y el costumbrismo en sus obras. Pero, en el caso de La colmena los elementos ya mencionados junto con la técnica behaviorista eliminan los registros estéticos. Las secuelas de la Guerra Civil, el mercado negro, la corrupción, la mediocridad de la vida, el paro, la hipocresía y la falta de perspectivas pintan un cuadro pesimista de la época de la posguerra. Por otro lado, la parodia del poeta “embrionario” que adopta una postura estética (alusión a Juan Ramón Jiménez, 1881-1958) y el intelectual que no puede pagar su café nos dan una leve crítica literaria de Cela.

Otra obra importante del período es Nada (1945) de Carmen Laforet (1921-2004). En Nada, novela que abarca el realismo existencial, observamos el viaje físico de Andrea cuando ella se traslada a la ciudad; y el viaje espiritual, la búsqueda de la identidad femenina dentro del proceso de la maduración[4]. Dicha novela “constituyó otro aldabonazo en la dormida conciencia de la época” (García López, 2009: 744). No hay que olvidar que estamos en una época que lo único que puede cultivar una mujer es la “novela de rosa”, o sea, libros de lectura fácil, destinados a mujeres del mundo burgués. Y, en ese momento, Laforet escribe una obra distinta, que sobresale y supera los límites de su época. La obra, galardonada con el premio Nadal, destaca por la voz sensible y femenina de su escritora. Una joven creadora de 23 años nos ofrece su visión madura que ahora, exactamente 70 años después, resulta tan fresca y singular como el día de su publicación. Igualmente, cabe señalar que la novela es el único ejemplar de escritura femenina de la época.

En la década de los 50 cabe resaltar la novela behaviorista, neorrealista El Jarama (1956) de Sánchez Ferlosio (1927). La obra se convirtió en la “manzana de la discordia” para muchos. Gullón dice: “No hay aventura, ni héroe, ni antihéroe;…y hasta la muerte es un accidente sin sentido…”[5]. Mientras que Aub opina: “Ferlosio cuenta excelentemente sucesos sin importancia… arte que aparece decirlo todo.” (Aub, 1966: 537). La novela narra una excursión de un grupo de jóvenes al río Jarama; en esta obra, aparece de nuevo el protagonista colectivo. Desde la primera página lo que predomina es el diálogo, todo se da a través del diálogo, las descripciones casi ausentes, los sentimientos también; el rasgo más característico es una “vulgaridad intrascendente e insignificante desde el comienzo hasta el fin”[6].

La década de los 60 es la época de la renovación tanto formal como estética, puesto que empieza un giro hacia la narrativa experimental. Los rasgos diferenciadores son: diversidad de enfoques, abundancia de monólogos interiores, fusión de los géneros y ausencia de un relato lineal. La novela que marca el período es Tiempo de silencio (1962) de Martín-Santos (1924-1964). En la obra es obvia la influencia de la fenomenología alemana: el autor relata su historia dentro de la perspectiva del personaje o del narrador. La madre de Matías nos ofrece el proceso de la construcción de la identidad femenina pero, dentro de la óptica masculina. En otro orden de cosas, el silencio de Encarna no es algo lógico, “es impuesto por el patriarca bíblico Muecas”: “Calla hija,… Mira tu madre qué callada está…”[7]. Sin embargo, esta mujer callada y aparentemente sin voluntad, en algún momento dado, explica todo lo que ha pasado salvando al protagonista de la cárcel. La novela se diferencia por su estilo: Santos mezcla el lenguaje científico con tecnicismos de medicina o biología, el argot de los habitantes de las chabolas, el lenguaje familiar y coloquial con los neologismos, los regionalismos y los topónimos; asimismo, el estilo “barroco” y “retórico” dan una pincelada totalmente personal iniciando así una nueva página en la literatura española.

Últimas tardes con Teresa (1966) de Juan Marsé (1933) es una novela que destaca por las descripciones de escenas cotidianas con cierto intimismo y lirismo neorromántico, y por las huellas picarescas en el antihéroe “pijoaparte”. Manolo es un pícaro moderno que trata de mejorar su vida y su situación económica. La relación con Maruja (la criada que él cree hija de la familia rica) es un intento de ascenderse socialmente. Las últimas páginas asombran al lector con su final abierto e imprevisto, mejor dicho, con la falta de un final[8]. En este caso también el lenguaje desempeña un papel diferenciador: palabras en catalán, francés e inglés ofrecen una tinta de verosimilitud en la obra. Ambas obras presentan, con gran realismo, la diferencia entre los pobres y los ricos. En el caso de Martín-Santos, tenemos las chabolas de Madrid y la sociedad educada del médico. Mientras que en el caso de Marsé, tenemos el mundo marginal de las afueras de Barcelona (“pijoaparte”) y Teresa, la chica de la familia acomodada.

La “Generación del 68” produce una narrativa elitista y peculiarmente difícil para la mayoría de los lectores. Guelbenzu (1944) con El mercurio (1968) sobresale por sus influencias de Kafka, Cortázar y Joyce. La obra es fantástica con una multitud de “collages, pastiches y alusiones literarias”[9]. Gran representante de la época es Torrente Ballester (1910-1999) que se considera como “la respuesta española al Realismo mágico iberoamericano”. Sus dos obras más conocidas son La saga/fuga de J.B. (1972) y Crónica del Rey Pasmado (1989). La segunda es la que más llama la atención, porque, según muchos críticos, la obra es indiferente. No obstante, fue bastante interesante para que se realizara una adaptación cinematográfica en 1991 y para que haya sido galardonada con los Premios Goya en siete categorías, entre esas de mejor guión adaptado. De todos modos, hablando de la novela, y no de la adaptación cinematográfica, podemos destacar unos elementos diferentes, como los personajes peculiares: una prostituta y una monja, un fraile que entabla amistad con el diablo y, sobre todo, un conde que se comporta como alcahuete. En general, en las obras de Ballester contemplamos “una ironía que llega hasta el punto del sarcasmo” (Τορέντε Μπαγιεστέρ, 2007: intro). Quizás esa ironía sea la explicación por la diversidad de sus personajes y por las situaciones cómicas de la obra.

En la novela de los 80 destaca Llamazares (1955) con La lluvia amarilla (1988). La obra es un monólogo autónomo del último habitante de Ainelle, un pueblo aislado de los Pirineos. Según Mayock, el determinismo y el libre albedrío son elementos primordiales en la novela[10]; empero, lo que destaca es la perspectiva con la que el protagonista se enfrenta al fallecimiento. La muerte no es el enemigo que devora al protagonista, sino la catarsis y la liberación de su soledad y de su locura. Una muerte que se pinta con pinceladas de añoranza y anhelo. Lo “peculiar” en la obra de Llamazares es exactamente eso: la diferente perspectiva de la muerte. El tema de la defunción siempre asusta u horroriza al lector. En el caso de La lluvia amarilla el lector no queda con esa sensación de miedo. El efecto es una dulce tristeza y nada más.

Por lo que se refiere al teatro de la época, podemos afirmar que no presenta mucho interés. Durante la década de los 50 empieza un cambio hacia lo social. Dentro de una escasa producción destaca la figura “peculiar” de Miguel Mihura (1905-1977). Los Tres sombreros de copa[11] es la obra que compagina, en palabras de su autor, “lo inverosímil, lo desorbitado, lo incongruente, lo absurdo, lo arbitrario, la guerra al lugar común y al tópico y el inconformismo”[12]. Dionisio y Paula, los dos protagonistas, son dos personajes tan diferentes que, aunque quieren ser juntos, no lo consiguen. Dionisio es un empleado cursi con todo lo que significa la palabra: los convencionalismos sociales desempeñan un papel primordial en su vida, quiere casarse, porque tiene la edad para hacerlo y no porque lo quiere de verdad. Al contrario, Paula es una bailarina cansada de cambiar novios y amores. Así que el autor trata de compaginar esos dos mundos en un intento de hacer que sus dos protagonistas encuentren la felicidad. No obstante, esa felicidad nunca se encuentra. La pareja no puede casarse a causa de los ya mencionados convencionalismos sociales. Dionisio entiende que no puede casarse con una actriz, porque su círculo social no lo aceptaría. La parodia del mundo burgués, que nos ofrece el escritor, junto con su visión agresiva y ácida contra este mundo son los temas subyacentes en la obra. En general, lo fascinante con el teatro de Mihura son las escenas humorísticas y las situaciones extraordinarias: personas que se esconden en armarios, que utilizan el auricular del teléfono para auscultar a los demás o que miran dentro del auricular para ver quien está al aparato.

El teatro español del siglo XX debe mucho a su figura más representativa, Antonio Buero Vallejo (1916-2000). Sus escritores favoritos son: Ibsen (1828-1906), Shaw (1856-1950), Unamuno (1864-1936) y Brecht (1898-1956). Este último, con su Madre Coraje y sus hijos (1939), desempeñó un papel especial en la formación de su pensamiento marxista. En 1949 debuta con Historia de una escalera (premio «Lope de Vega»). Más tarde se estrenan también en el extranjero La tejedora de sueños (1952) y Hoy es fiesta (1956). En 1967 se estrena en Madrid su obra más conocida Tragaluz.

Otra obra muy conocida de Buero Vallejo es Historia de una escalera la cual lleva a la escena la sociedad de la posguerra; una sociedad llena de pobreza y problemas de convivencia y de subsistencia humana. En el acto primero el cobrador de la luz va pidiendo el dinero a los vecinos. A través de sus conversaciones entendemos que se trata del período de la autarquía: “¿Es que no saben hacer otra cosa que elevar la tarifa? ¡Menuda ladronera es la Compañía!” (Buero Vallejo, 1949: 4). Asimismo, tenemos una historia de amor entre Fernando y Carmina. Elvira es la chica que hace valer su posición económica para “atrapar” a Fernando. Urbano es el obrero-símbolo del proletariado que aparece práctico y realista. En el acto segundo, tras una elipsis temporal de diez años, observamos ciertos cambios no muy profundos: unas personas han fallecido, otras han crecido. No obstante, la vida sigue como antes: pobreza y problemas. La historia de amor ha cambiado, Fernando y Carmina ya no están juntos, se han casado, pero no entre sí. En el acto tercero hay otro salto cronológico y estamos en la era contemporánea. Fernando hijo está enamorado de Carmina hija y la historia se repite creando así un “círculo vicioso”.

Aunque la ya mencionada historia amorosa (con los fracasos, las frustraciones y el rencor) juega un papel protagonista en la obra, no podemos negar que el personaje colectivo es el que sobresale en su conjunto. Las historias de los personajes individuales secundarios se intercalan; podemos afirmar que se trata de peripecias indispensables para la trama de la obra. La “técnica” del personaje colectivo está estrechamente vinculada al realismo social[13]. Los escritores de la época tratan de describir la ocultada situación de la época dentro de personajes que, a prima vista, se presentan superficiales, pero, en verdad, no lo son. El escritor no juzga la situación política, ni opina abiertamente sobre esta, porque sabe que la censura lo está esperando. En general, el realismo social de la época orienta a los escritores forzándoles a crear a través de una perspectiva simbolista para que logren pasar su mensaje. En la obra se refleja un fracaso a causa de la pobreza y la dificultad de alterar el status quo social; la miseria constituye una realidad dura desde el inicio de la obra hasta la página final. El mensaje que transmite la obra es pesimista, cuasinaturalista. Por otro lado, el conflicto entre el idealismo y el realismo es obvio en los “sueños” que hacen Fernando y Urbano y en la conclusión-fracaso de esos después de dos lustros.

Lo “peculiar” en el caso de Buero Vallejo es el hecho que sus obras se estrenan con gran frecuencia y con menores problemas de censura. Eso es explicable si nos fijamos en su teoría del posibilismo teatral, “según la cual los autores tenían que actuar con cierta prudencia ante la censura para que sus textos llegaran a la sociedad a la que iban dirigidos”[14]. Su teatro presenta un compromiso ético y social sin alusiones políticas, porque según él mismo, “ésta es una de las maneras propias de trasladar el problema social al teatro”[15]. Buero hacía un teatro con tintas políticas, pero sin que éste fuera político; ejercía la autocensura para evitar problemas con la censura institucional. En este punto, cabe señalar también la actitud de los censores acerca de Historia de una escalera: unos opinan que la obra no tiene belleza literaria, mientras que otros piensan que el valor literario es importante.

Otro dramaturgo de gran renombre es Alfonso Sastre (1926) que propone cierta renovación teatral. Su teatro acepta las influencias de Karl Marx (1818-1883), Jean-Paul Sartre (1902-1980) y Bertolt Brecht. Aunque en este trabajo nos interesa más su polémica con el ya mencionado Buero Vallejo, cabe citar unas pocas de sus obras: Uranio, 1946 (de corte existencialista), El pan de todos, 1954 (realismo testimonial) y Crónicas romanas, 1968 (en la línea de Brecht). Lo que expone Sastre es la teoría del imposibilismo, según la cual el autor debe, o debería, actuar como si no hubiera un teatro imposible de estrenar, es decir, el escritor debe escribir lo que verdaderamente piensa y lo que tiene en su mente sin prestar atención a la censura. Sastre diríamos que es una figura contradictoria, ya que, por un lado, tenemos su teoría del imposibilismo, con todo lo que ésa implica; y, por otro, tenemos sus palabras que resultan paradójicas: “No hay esa libertad, pero hagamos de algún modo como si la hubiera…”[16].

Otro escritor de gran fama es Antonio Gala (1930). En ¿Por qué corres, Ulises? (estrenado en 1975) el autor nos da su opción alternativa de la historia de Ulises: el héroe, antes de llegar a Ítaca, queda con Nausica creando una relación amorosa y requete – voluptuosa. La audacia del escritor yace en esa sensualidad: Nausica aparece desnuda en el escenario del teatro, lo que supuso un alboroto para la época. El Ulises de Gala es “un Don Juan en declive”[17], no es el hombre honesto y leal que sabemos de la Odisea de Homero y Nausica no es la joven dulce y tímida. El Ulises de Gala aparece como un gran conquistador, un mujeriego y Nausica es una hedonista, una mujer casi libertina que trata de robar un hombre que no es, o no debería ser suyo. El tema de la infidelidad y de las escenas eróticas choca contra las “creencias” de la época y por eso la obra originó cierta polémica. Hay que tener en cuenta que la obra se estrenó un poco antes de la muerte de Franco, con todo lo que eso puede insinuar para el período. Una obra de escasa acción, pero de intrigante trama, “una tragedia escrita como juego”, en palabras de su propio autor[18].

Sintetizando, la producción literaria de la posguerra presenta ciertos rasgos peculiares, como el lenguaje férreo y la violencia tremendista, pero, por otra parte, dentro de unas obras claramente realistas encontramos desde huellas románticas hasta un lirismo conmovedor. Los literatos de una época llena de zozobra política, producen obras bajo la sombra de la censura y de la dictadura utilizando “trucos” para superar esos problemas. El protagonista colectivo es una “estratagema” que ayuda al creador a pasar múltiples mensajes inventando muchas historias diferentes, pero también eliminando todo tipo de crítica social. Las obras que no dicen nada o las que tienen un aspecto social y no político son las que ponen al corriente al público. Así que podemos concluir que no es casual que este período esté lleno de “peculiaridades”.

 Bibliografía

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 Notas

[1] Obviamente, nos referimos a la diversidad de su obra. No obstante, el término se aplica también a su idiosincrasia polifacética y su vida turbulenta.

[2] http://ruc.udc.es/bitstream/2183/8043/1/LYT_10_1997_art_21.pdf

[3] La violencia existe en muchos de los libros de la época, pero pocos de esos resultaron tan conocidos universalmente, como éste de Cela.

[4] http://webs.uvigo.es/pmayobre/master/alumnas/izabela%20mocek/tesis_magister_izabela.pdf

[5] http://www.jstor.org/discover/10.2307/472508?sid=21106052861123&uid=3738128&uid=2&uid=4

[6] Ibídem.

[7] http://luismartinsantos.gipuzkoakultura.net/luis_martin_santos_mujer_silencio_eu.php

[8] En este punto hay que subrayar, de nuevo, que, por supuesto, dicha novela no es la única con un final abierto. Empero, la sensación de que la novela no ha terminado es tan fuerte que el lector busca un epílogo o una conclusión que no existe. Además, en la mayoría de las novelas con final abierto lo que el lector recibe son insinuaciones que le hacen sacar su propio final.

[9] http://www.jmguelbenzu.com/index.php?s=articulos_detalle&id=11

[10] http://muse.jhu.edu/login?auth=0&type=summary&url=/journals/hispania/v093/93.4.mayock.pdf

[11] Escrita en 1932, publicada en 1947, estrenada en 1952.

[12] http://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/16669/37/VI-MIHURA.doc

[13] El personaje colectivo existe en obras clásicas desde el siglo XVII, ej. Fuenteovejuna. Sin embargo, en este período hay una multitud de obras que lo utilizan.

[14] http://www.xn--bertamuoz-r6a.es/censura/cap2_II_1buerovallejo.htm

[15] Ibídem.

[16] http://dspace.uah.es/dspace/bitstream/handle/10017/4733/A%20Vueltas%20con%20el%20Posibilismo%20Teatral.pdf?sequence=1

[17] http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1975/10/19/073.html

[18] http://gredos.usal.es/jspui/bitstream/10366/23129/1/THII~N15~P70-101.pdf

Época colonial y enseñanza primaria

La enseñanza primaria durante la época colonial es una reproducción de la peninsular, como todos los aspectos de la vida diaria. Cuando hablamos de la enseñanza hay que tener en cuenta el contexto general de la época. Es decir, los elementos medievales y la filosofía escolástica[1]. Más tarde, durante el siglo XVIII, la Ilustración da un gran empuje a la educación.

Los españoles que llegan a América tienen una cultura influida por los grecorromanos, los musulmanes y los judíos. Su mentalidad también está influida por la profunda religiosidad del medioevo y de la Reconquista (guerra santa). Consecuentemente, lo que transmiten siempre tiene relación con la mezcla de este pensamiento y de esta mentalidad. Los frailes entienden que es de primordial importancia que aprendan las lenguas indígenas para poder comunicarse y evangelizar a los nativos[2]. Sin embargo, más tarde comprenden que estas lenguas son tantas que no vale la pena aprender sólo una, así que empiezan a enseñar el castellano. Los niños que aprenden el castellano secundan a los misioneros.

Hay una gran diferencia entre la educación rural y la urbana. En la ciudad viven los españoles y los mestizos, y por lo tanto, las escuelas son mejores, mientras que en el campo que viven y trabajan los indígenas, las escuelas tienen un papel secundario[3]. La educación primaria de la época se concentra en la enseñanza de la lectura, la escritura y la aritmética, o sea, las cosas más simples. El objetivo principal es la evangelización de los indios ejercida por el clero secular y las Órdenes Religiosas. Los curas y los doctrinarios escriben en una tabla los principios de la fe católica (oración dominical, los diez mandamientos de Dios y los cinco de la Iglesia)[4].

Hay tres tipos de escuelas: las que funcionan cerca de un convento (conventuales, parroquiales-a cargo del clero secular), las que se controlan por los cabildos (reales, municipales), y las que se construyen por hombres ricos por iniciativa privada (particulares). Hay también un tipo de enseñanza particular-domiciliaria para los ricos. Los maestros de esta son los leccionistas, mientras que los de las escuelas son los doctrinarios[5]. Algunas de las escuelas conventuales son internadas. Los niños residen allí estudiando y ayudando con las tareas del convento hasta terminar con su enseñanza. Cuando hay falta de frailes, los niños se quedan en el convento desde la mañana hasta la tarde y después se van. El mayor internado conventual es el de San José de los Naturales (México)[6].

Las escuelas de las ciudades enseñan religión, gramática castellana, escritura, latín etc. Las rurales enseñan castellano, moral cristiana y buenas costumbres. Hay también escuelas prácticas (a cargo del clero regular) para los indígenas que quieren aprender sastrería, pintura etc.[7]. En las primeras escuelas se aceptan a los hijos de los españoles y a los mestizos. En las segundas se aceptan a los nativos[8].  Los niños y niñas de unos diez años se presentan en las amigas (escuelas elementales). Una maestra madura, enseña la doctrina cristiana, lectura y escritura. Los niños, tras terminar las amigas, pueden entrar en una escuela común. Las niñas, en pocos casos, entran en conventos o colegios[9]. Durante la segunda mitad del siglo XVIII aparecen las primeras amigas públicas. En 1755 se inaugura en México la primera amiga gratuita[10].

La más fuerte corriente filosófica de la época es la escolástica que llega a América con los españoles. La escolástica (del griego σχολαστικός / του σχολείου) es el movimiento que aúna la teología con la filosofía, las ideas clásicas de Aristóteles con las doctrinas de los Padres de la Iglesia[11]. Su máximo representante es Tomás de Aquino (1224-1274) con su obra Suma Teológica (1267)[12]. En la misma línea es también Francisco de Vitoria (1483-1546) heredero idealista de Santo Toma[13].

Como ya mencionado las Órdenes religiosas desempeñan un papel primordial en el desarrollo educativo de América Latina. Una de las órdenes más importantes es la Compañía de Jesús. El fundador, Ignacio de Loyola (1491-1556) decía que “todo el bien del mundo depende de la buena formación de la juventud”. Los jesuitas fundan colegios y universidades en toda Iberoamérica. Pero, en 1767 Carlos III (1716-1788) dicta la pragmática sanción por la expulsión de los jesuitas de todos los dominios españoles. En este momento hay una interrupción repentina del proceso educativo. Sin embargo, un siglo más tarde (1862) los jesuitas fundan en Quito el colegio de San Gabriel y en 1863 el de San Felipe Nerí[14].

Concluyendo, podemos decir que los hijos de los españoles reciben una educación bastante buena. Mientras que los hijos de los indígenas reciben una educación pobre, ya que lo importante es su evangelización. A mi modo de ver, los españoles saben que el control se puede realizar a través de la religión; pero lo que no habían calculado es que las ideas proyectadas en los colegios y las universidades son la semilla para la emancipación latinoamericana que empezaría más tarde.

[1] Crida, C., et. al., Πολιτισμός της Λατινικής Αμερικής, pág. 61.

[2] Fox, A., Latinoamérica Presente y pasado, pág. 71.

[3] http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/12851.htm

[4] Fundación Santa María, Historia de la educación en España y en América, pág. 591.

[5] Ibídem, pág. 360.

[6] Ibídem, pág. 334.

[7] Ibídem, pág. 62.

[8] Ibídem, pág. 61.

[9] Ibídem, pág. 592.

[10] http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/12851.htm

[11] Nikolopoulos, E., et. al., Πολιτισμός της Ισπανίας, pág. 80

[12] http://escolasticos.ufm.edu/index.php/Portada

[13] Vitoria junto con Bartolomé de las Casas (1474-1566) son los dos grandes defensores de los derechos de los indígenas.

[14] http://www2.jesuitas.ec/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=32&Itemid=10

Bibliografía

Crida, C., et. al., Πολιτισμός της Λατινικής Αμερικής, Πάτρα: ΕΑΠ, 2002.

Fox, A., Latinoamérica Presente y pasado, U.S.A.: Pearson, 2011.

Fundación Santa María, Historia de la educación en España y en América, volumen II, Madrid: Morates, 1993.

Nikolopoulos, E., et. al., Πολιτισμός της Ισπανίας, Πάτρα: ΕΑΠ, 2001.

Fuentes electrónicas

“Filosofía escolástica”, 21-12-2013:

http://escolasticos.ufm.edu/index.php/Portada

“Educada y educadora”, 22-12-2013:

http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/contextos/12851.htm

“Educación, colegios y unidades educativas”, 22-12-2013:

http://www2.jesuitas.ec/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=32&Itemid=10

 

Tres poemas inéditos de Ernesto Pérez Ruíz

Un poeta inédito, un amigo, un cubano

Tengo un amigo que es cubano y poeta. No es que esos dos adjetivos van de la mano, pero en este caso es así. En general, todos los cubanos tienen la música, la danza y el ritmo en su sangre. Pero este tío es diferente. ¿Por qué? Porque ese tío escribe versos mientras habla. La primera vez que lo hizo no sabía que decir. Mientras platicábamos me dijo: “disculpa dos minutos”. Silencio… yo espero, y después salen los primeros versos. La segunda vez, más o menos lo mismo. La tercera vez, de golpe sin este: “discúlpame un momento, quiero escribir algo”, deja de hablar. Pero yo entiendo y espero sin hablar. Unos cinco minutos después, de nuevo salen otros versos.

Algunas veces me pregunto: “¿Qué es la poesía?”. Yo no escribo poemas. Los amigos siempre me preguntan si escribo, pero no, no puedo escribir poemas. Y no sé si la poesía es el ritmo o la musicalidad, si es algo más serio, si es un pensamiento profundo o algo más ligero. Pero, los hombres simples hacen poesía de las cosas simples y si me preguntáis, eso me gusta.

Este es Ernesto Pérez Ruiz, mi amigo cubano y poeta. Ernesto es licenciado en Geografía y Derecho, escribe poesía desde una edad muy temprana y lo hace para si mismo y para sus amigos. Guarda sus versos y los regala a sus amigos. Regalo son los versos que os dejo a continuación, un regalo que, con el permiso de Ernesto, quería compartir.

 

TUS AMIGOS:

 

Pienso que mereces el sol, pero es demasiado lejos
Para ir a buscarlo,
Además, seriamos injustos al privar al resto de las personas de la luz,
De cada día, de los colores del horizonte, dependientes de su presencia
y de la noche Estancada del presente,
te regalo algo así de pequeño, que puedas arroparlo a tu mente
Con agrado, que no dañe a ninguno
Retomamolo del pasado con visiones de presente,
ella, tiene en sueños principios concebidos
del respeto, de los momentos, de la acciones buenas
las malas, que perdonadas a segundos, para estar,
poro si distantes y asuntes quizás, un día o siempre
Observarás a través del ella la luz de todos,
Para recontarlas
Acegarás el rostro de los sueños, para encontrar de ellas sus encantos
Y los deseos de sentir la emoción que guardada, tanto intento
Te regalo un poco de amistad tan grande como el sol,
Para usarla como luz a través del tiempo,
 

 

De ilícitos

 

Serena como el tiempo
Emocionante como el alba
Segura como el crepúsculo
Inexperta y sabia
Temida
Escondida detrás de muchas
Hojas de papel acartondas
Sin intensiones ya cansadas
Por el largo recorrido de este día
Portas no sé que cosa
Al vacío o a la mirada firme
Ya perdida
A donde vamos de ilusiones
Me das.  No
Te detengo porque
Es solo el recuento de un día terminado
Y no se quiere ir
Porque está triste
No sabe donde quiere ahora estar.
 

 

Tus Encuentros

 

Es más difícil ver salir la Luz en tiempos que no vuelven
Que escuchar tu voz posada a los cristales
Si no miento primero ante el espanto
Que provocan los días de tu ausencia
Y como de espacios por los años se ha llenado el tiempo
O por la quietud que emana ya tu ausencia
No se más de mi
Cuando no eres presente.
Recorro en la distancia sin intensiones
Ni legados
imágenes del pasado trasportadas, olvidadas
Al presente
El futuro de los días no es importante
El presente de las incertidumbres
Se han cerrado las ventanas
olvidar que llegamos sin tener
Y nos aprovechamos si
De todo cuanto nos dieron
Por que cuando mas ignorante se es sabio
Se crece
Cuanto más sabio eres siempre más incapaz
De entender los espantos.
 

 

Las manos

Ana:
 

Jugaré con tus manos hasta desnudarlas
Sin detener las huellas de tus emociones
tus dedos abrazados a los míos
enmudecerán ya el sonido de tus gestos
que presidian mis palabras.
jugaré con tus manos hasta desnudarlas
para lograr sobre ellas, el equivalente al frío
la armonía del  encuentro, lo perdido, cegado, destruido
Jugaré con tus manos sin temor a dañarlas
Porque así truncadas nos trasportará el silencio
Y, a los ojos cerrados, apagados por el momento
De cara a una imagen que no encuentras
Jugaré con tus manos hasta desnudarlas
Porque siento de haberlas bañadas
Ausente de sonrisa
sin  dejar caer una gota de tu voz
que  provoco el silencio
Jugaré con tus manos para llegar
Despacio, lento, más desesperado
Por que tus manos tienen todo cuanto siento
Jugaré con tus manos si, jugaré despierto
Porque hasta este instante, no sé,
Si ahora, en este momento Jugar con tus manos
es más que voluntad del tiempo

Ernesto GRACIAS…